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26/10/10

Casi el 80% de las personas con depresión y ansiedad siente algún dolor físico

El 78 por ciento en pacientes que presentan ansiedad y depresión sienten algún dolor físico, cifra que se reduce hasta el 59 por ciento de los pacientes que solo sufren ansiedad, según un estudio recientemente publicado en el 'Journal of Affective Disorders'.

Según el informe, desarrollado por diversos centros hospitalarios españoles, a pesar de que el 90 por ciento de estos pacientes había acudido a su médico de Atención Primaria al menos una vez en los últimos tres meses, en más del 60 por ciento de los casos su doctor no asoció este dolor con la ansiedad y la depresión.

"Los síntomas dolorosos pueden enmascarar el diagnóstico de depresión, sobre todo en el ámbito de la Atención Primaria", advierte el doctor Luis Caballero, del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, y uno de los autores del estudio.

A su juicio, "el paciente acude a su médico de cabecera por dolores y quejas somáticas asociadas o formando parte de un cuadro depresivo y, generalmente, sólo recibe un tratamiento analgésico que resulta ineficaz".

El estudio, primero de estas características que se realiza en España y en el que han participado más de 80 médicos de Atención Primaria, analizó un total de 7.152 pacientes que acuden a Atención Primaria por cualquier motivo, de los cuales más del 13 por ciento (981) presentaba ansiedad generalizada, lo que confirma a este trastorno como la segunda enfermedad mental más frecuente en Atención Primaria. Asimismo, más de la mitad de estos pacientes (559) presentaba un trastorno depresivo mayor junto con el trastorno de ansiedad.

"El dolor y otros síntomas somáticos funcionales son muy frecuentes, tanto en la depresión mayor, como en el trastorno de ansiedad generalizada. Diversos estudios disponibles muestran que cuando coinciden ambos diagnósticos en un paciente la frecuencia de estos síntomas supera el 90 por ciento de los casos", señaló el doctor Caballero.

Además, "los síntomas dolorosos, incluso bien identificados como formando parte del síndrome depresivo, limitan la recuperación de un episodio depresivo y son responsables de que, en muchos casos, el tratamiento no consiga la remisión completa de la depresión, objetivo obvio del tratamiento antidepresivo". Por este motivo, "el resultado óptimo del tratamiento de un episodio depresivo es la remisión completa y precoz también de estos síntomas", afirma.

Los resultados del estudio demuestran que los síntomas somáticos dolorosos en pacientes con ansiedad generalizada se relacionan de manera directa sobre su funcionalidad, productividad y calidad de vida. De hecho, los síntomas dolorosos de estas patologías se asocian a una reducción en la productividad laboral de los pacientes en 1,5 días por semana.

La presencia de síntomas somáticos dolorosos se asoció a un significativo empeoramiento de la funcionalidad global del paciente, que incluía los niveles laboral, social y familiar. Asimismo, esto síntomas dolorosos se asociaron de manera directa a un empeoramiento de la calidad de vida de estos pacientes.

21/9/10

Casi el 80% de las personas con depresión y ansiedad siente algún dolor físico

El 78 por ciento en pacientes que presentan ansiedad y depresión sienten algún dolor físico, cifra que se reduce hasta el 59 por ciento de los pacientes que solo sufren ansiedad, según un estudio recientemente publicado en el 'Journal of Affective Disorders'. Según el informe, desarrollado por diversos centros hospitalarios españoles, a pesar de que el 90 por ciento de estos pacientes había acudido a su médico de Atención Primaria al menos una vez en los últimos tres meses, en más del 60 por ciento de los casos su doctor no asoció este dolor con la ansiedad y la depresión. "Los síntomas dolorosos pueden enmascarar el diagnóstico de depresión, sobre todo en el ámbito de la Atención Primaria", advierte el doctor Luis Caballero, del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, y uno de los autores del estudio. A su juicio, "el paciente acude a su médico de cabecera por dolores y quejas somáticas asociadas o formando parte de un cuadro depresivo y, generalmente, sólo recibe un tratamiento analgésico que resulta ineficaz". El estudio, primero de estas características que se realiza en España y en el que han participado más de 80 médicos de Atención Primaria, analizó un total de 7.152 pacientes que acuden a Atención Primaria por cualquier motivo, de los cuales más del 13 por ciento (981) presentaba ansiedad generalizada, lo que confirma a este trastorno como la segunda enfermedad mental más frecuente en Atención Primaria. Asimismo, más de la mitad de estos pacientes (559) presentaba un trastorno depresivo mayor junto con el trastorno de ansiedad. "El dolor y otros síntomas somáticos funcionales son muy frecuentes, tanto en la depresión mayor, como en el trastorno de ansiedad generalizada. Diversos estudios disponibles muestran que cuando coinciden ambos diagnósticos en un paciente la frecuencia de estos síntomas supera el 90 por ciento de los casos", señaló el doctor Caballero. Además, "los síntomas dolorosos, incluso bien identificados como formando parte del síndrome depresivo, limitan la recuperación de un episodio depresivo y son responsables de que, en muchos casos, el tratamiento no consiga la remisión completa de la depresión, objetivo obvio del tratamiento antidepresivo". Por este motivo, "el resultado óptimo del tratamiento de un episodio depresivo es la remisión completa y precoz también de estos síntomas", afirma. Los resultados del estudio demuestran que los síntomas somáticos dolorosos en pacientes con ansiedad generalizada se relacionan de manera directa sobre su funcionalidad, productividad y calidad de vida. De hecho, los síntomas dolorosos de estas patologías se asocian a una reducción en la productividad laboral de los pacientes en 1,5 días por semana. La presencia de síntomas somáticos dolorosos se asoció a un significativo empeoramiento de la funcionalidad global del paciente, que incluía los niveles laboral, social y familiar. Asimismo, esto síntomas dolorosos se asociaron de manera directa a un empeoramiento de la calidad de vida de estos pacientes.

13/9/09

La contaminación atmosférica afecta al desarrollo infantil

Un reciente estudio relaciona la contaminación ambiental del estado de Nueva Jersey (EE.UU.) con un menor desarrollo fetal. Los datos se han obtenido gracias a las lecturas diarias del índice de contaminación del aire, desde 1999 hasta 2003, junto con los resultados de un análisis realizado a unos 336.000 bebés que nacieron en el mismo periodo. Los hogares de las madres embarazadas se encontraban a pocos kilómetros del lugar donde se analizó la calidad del aire. Investigadores de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (EE.UU.) han hallado relación entre el desarrollo del feto y el grado de polución atmosférica al que estaban expuestas las madres durante la gestación. Los científicos, pertenecientes al departamento de epidemiología de la Facultad de Salud Pública, observaron que el riesgo de que un bebé naciera con bajo peso aumentaba de forma significativa a medida que se incrementaba la exposición a diversos contaminantes atmosféricos. Los más destacados fueron las partículas en suspensión (de 4 microgramos) y los óxidos de nitrógeno. David Rich, coordinador del estudio publicado en la revista "Journal of Epidemiology and Community Health", señaló que en investigaciones anteriores ya se había desvelado cómo la contaminación atmosférica podría alterar la actividad celular y reducir la cantidad de oxígeno y de nutrientes que debería recibir el feto. La contaminación no es sólo un problema durante el embarazo, sino que también influye en el desarrollo del bebé durante sus primeros años de vida. Además de estar expuesto a la polución ambiental, cualquier individuo, en su propio hogar, genera residuos y toxinas que pueden afectar a la salud de todos los habitantes de la casa.

Desarrollo cerebral

El modo en el que la contaminación de los hogares actúa sobre el desarrollo cerebral infantil es otro tema de estudio. Atrae el interés de científicos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona y del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) del Hospital del Mar. Después de analizar la calidad del aire del hogar en el que residían 482 niños en Menorca, todos ellos fueron sometidos al test McCarthy para evaluar sus habilidades infantiles a los cuatro años de edad. En la revista "American Journal of Epidemiology", se desvela que, con independencia de otros factores, la contaminación del hogar está relacionada con el desarrollo neuropsicológico de los niños. El motivo principal se encuentra, aseguran los investigadores, en el dióxido de nitrógeno, un gas tóxico para el organismo que se produce en la combustión del gas natural, entre otros. Parece ser que, en altas concentraciones, favorece la aparición de trastornos de comportamiento en los niños. Los efectos negativos fueron más visibles en personas con una variante del gen GSTP1, que codifica para la mayoría de enzimas antioxidantes encargadas de combatir el estrés oxidativo del organismo.

Depósito de contaminantes

En el cuerpo se almacenan numerosas sustancias tóxicas para los humanos. Un estudio de IMIM certifica que, en su mayoría, son residuos industriales y pesticidas para la agricultura, que llegan a través de la cadena alimentaria. Los investigadores analizaron la sangre de 919 individuos que participaron en una encuesta de salud en 2002. El objetivo era hallar las concentraciones en sangre de los tóxicos estudiados. Según explica Miquel Porta, investigador del IMIM y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), "los resultados revelan que ningún catalán está libre de algunos de los 19 compuestos analizados. En todos los casos se detectaron, al menos, tres toxinas. Los análisis ponen de manifiesto que un 88% de la población tiene en el organismo restos de residuos de DDT, un insecticida ya prohibido. Su principal producto de degradación, el DDE, se encuentra en toda la población estudiada. En más del 96% de la población se encontraron también plaguicidas prohibidos, como el Hexacloro-benceno (HCB) y el Hexacloro ciclohexano (BHCH), además de aislante eléctrico cuya comercialización tampoco está permitida, el Pentacloro bifenil (PCB), que se halló en más del 85%. Con todo, los investigadores señalan que un 62% de la población catalana tiene, al menos, 10 de las 19 sustancias tóxicas analizadas. "La mayoría en concentraciones bajas", aclara Porta

LAS MUJERES, MÁS AFECTADAS

El estudio sobre sustancias tóxicas del IMIM demuestra que los niveles más altos de toxicidad se encuentran en las personas obesas o con sobrepeso y de mayor edad. Puesto que la principal vía de entrada de sustancias tóxicas en el organismo es la grasa animal, quienes más incluyen este alimento en su dieta habitual, revelan una mayor concentración de tóxicos. Las mujeres son quienes tienen también mayores niveles de toxicidad, aunque se desconoce con exactitud el motivo. Una de las razones esgrimidas por los investigadores es su relación con la obesidad, más frecuente en el sexo femenino. Miquel Porta señala que los tóxicos se han detectado en todas las culturas y clases sociales, ya que los alimentos se distribuyen de forma global y es difícil eliminar los tóxicos del entorno. Un ejemplo es el DDT, prohibido desde 1977, pero que 30 años después todavía persiste en más del 80% de la población.