24/8/11
26/10/10
Deje que su hijo hiperactivo se mueva
Si a un niño se le pide que resuelva una suma o explique qué es un monosílabo se moverá inquieto en su silla. Este ajetreo es un 'acto reflejo' que le permite fijar la atención y recurrir a su memoria. Ahora, gracias a un novedoso trabajo, se sabe que los menores diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son mucho más 'movidos' que los chicos que no padecen este tipo de trastorno cuando tienen que realizar determinadas labores. El TDAH , que afecta hasta el 6% de la población infantil española, se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos.
"Nuestros hallazgos ilustran de forma indirecta los comentarios de padres y profesores sobre cómo los niños hiperactivos 'no paran' cuando se involucran en ciertas actividades que, aparentemente, no requieren movimiento, cómo jugar al ordenador, al LEGO (juego de construcciones) o ver la televisión. Y cómo este ajetreo aumenta cuando hacen los deberes en casa o tienen que aprender alguna lección en al aula", comenta Mark Rapport, del Departamento de Psicología, de la Universidad de California (EEUU) y autor principal de la nueva investigación.
El trabajo, publicado midió de forma 'objetiva' los niveles de actividad de un grupo de 12 menores de entre ocho y 12 años diagnosticados de TDAH que fueron comparados con otros 11 chavales de las mismas edades pero que no padecían ningún trastorno mental.
A todos ellos se les aplicó unas muñequeras y tobilleras con sensores capaces de registrar su actividad motora. Los participantes fueron sometidos a pruebas fonológicas, problemas de matemáticas y de memorización.
"Colectivamente, los chicos con TDAH mostraban una actividad motora desproporcionada en comparación con los del grupo control cuando se les encomiaba alguna tarea en la que estaba involucrada la memoria. Este es el primer experimento que demuestra una asociación funcional entre el típico exceso de movimiento de los hiperactivos y la realización de tareas que involucran la memoria visual y verbal", declaran los investigadores.
Para los autores del trabajo, "este resultado indica que los hiperactivos necesitan moverse más para mantener los niveles requeridos de alerta mientras que realizan tareas que desafían el trabajo de su memoria".
No sólo. Los datos indican que "existen déficits en ambos tipos de memoria (visual y verbal) en chavales afectados por el trastorno en comparación con sus homólogos sanos".
Para Cesar Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y del Adolescente de la Clínica de Navarra, "el estudio es muy interesante, porque ya sabíamos que los niños con TDAH tienen problemas en el sistema ejecutivo y en la memoria de trabajo que explicaba su inatención, pero lo importante es ver cómo la hiperactividad aumenta cuando los niños hacen tareas que tienen mucha demanda de atención (estudiar), pero no son tan hiperactivos si la tarea es menos demandante".
Este especialista argumenta que es "como si el sistema ejecutivo reducido en su capacidad les 'llegara' para atender o controlar la hiperactividad, pero no para hacer dos cosas a la vez. Esto es trascendente porque esta discordancia en la hiperactividad, según la tarea que se le encomiende, se suele interpretar como falta de voluntad, y se culpa al niño".
Tal vez por estos motivos, el investigador Rapport aconseja a los padres y a los profesores que utilicen "distintas estrategias para minimizar el esfuerzo que supone para estos niños trabajar con la memoria... como darles las instrucciones por escrito, utilizar notas para chequear si han realizado todas las tareas. Además, cuando estén haciendo las tareas en casa déjele que se levante o masque chicle.. A no ser que su comportamiento sea destructivo, limitar extremadamente su actividad puede ser contraproducente".
Trastorno límite de la personalidad
El trastorno límite de la personalidad es una de las enfermedades mentales más frecuentes. Conlleva un importante sufrimiento, no sólo para la persona que lo padece sino también para sus familiares y amigos. Es necesario diagnosticarlo e iniciar un tratamiento para prevenir posibles conductas autolesivas que pueden acabar en un intento de suicidio. Las personas que lo sufren tienen serias dificultades para adaptarse a un trabajo o ser constantes en los estudios, a menudo tienen problemas con las drogas o el sexo compulsivo y sufren ataques de ira, entre otros.
Por todo ello, con frecuencia, se les "tacha" de gamberros o adictos. Este trastorno se reconoció de manera oficial como diagnóstico en 1980 y es difícil de detectar para los especialistas porque se puede confundir con hiperactividad, problema de abuso de sustancias o trastorno de ansiedad.
El problema está en la personalidad
El problema radica en la personalidad, que es la forma de actuar, la manera de relacionarse con el entorno e interpretarlo. De este modo, si no está bien construida, todas las áreas de la vida se ven afectadas y se tambalean. El trastorno límite de la personalidad se puede diagnosticar en la adolescencia, aunque lo más frecuente es detectarlo al inicio de la edad adulta, a partir de los 18 años, cuando la personalidad debería ser más estable. Es más habitual en mujeres (un 70% de los casos) que en hombres.
Sus causas no están definidas por completo. Por un lado, se cree que puede haber una vulnerabilidad biológica o un problema funcional entre las áreas cerebrales que regulan las emociones y las zonas más racionales. Pedro Yscadar, psiquiatra y analista del Hospital Sagrat Cor de Martorell (Barcelona), señala que "además suele haber una historia personal de experiencias traumáticas, padres negligentes o abusos sexuales".
Riesgos del límite
Las personas que sufren este trastorno son muy impulsivas, con gran inestabilidad emocional y que establecen relaciones de muchísima dependencia. Un dato alarmante es que uno de cada diez pacientes con trastorno límite de la personalidad se suicida. "Un intento de suicidio es uno de los principales motivos por los que acuden a urgencias -explica Yscadar-. A un afectado le deja la pareja y, en un impulso, por ser incapaz de controlar la frustación, se autolesiona. La autodestrucción es un peligro real".
La dependencia es otra de las señales características de este trastorno. Por eso sufren tanto si se rompe una relación o imaginan que alguien les puede abandonar. "Esa necesidad de los demás, sumada a su impulsividad e inestabilidad, provoca que sus relaciones sean muy conflictivas. Para ellos, todo está afuera. Se quejan de que los demás no les entienden, no les ayudan o no les dan lo que necesitan para estar bien", añade Yscadar. Esta dependencia de los demás lleva a numerosas personas a una búsqueda desesperada de sexo, pero no como un modo de sentir placer, sino para obtener una fusión emocional con el otro.¿Es posible curarse?
Es difícil decir que una persona con trastorno límite de la personalidad está curada. En muchas ocasiones, el éxito consiste en reducir los síntomas para que la vida diaria del afectado mejore. "Si durante unos cinco años, un individuo no manifiesta síntomas, se puede decir que ya no es está enfermo", explica López. El tratamiento dialéctico-conductual dura un año, como mínimo, aunque la media de los tratamientos acostumbra a ser de dos a tres años.
Resulta más sencillo cambiar las conductas que los sentimientos, como las crisis de identidad o el sentimiento de vacío. Otro aspecto importante de la terapia dialéctico-conductual es que otros profesionales homólogos supervisan a los psicoterapeutas. "Por eso, esta terapia es dialéctica. Muchos pacientes tienen tales problemas de crisis y desrregulación emocional, que el psicoterapeuta necesita a otros profesionales para disponer de un apoyo y otros puntos de vista", indica López.
Casi el 80% de las personas con depresión y ansiedad siente algún dolor físico
El 78 por ciento en pacientes que presentan ansiedad y depresión sienten algún dolor físico, cifra que se reduce hasta el 59 por ciento de los pacientes que solo sufren ansiedad, según un estudio recientemente publicado en el 'Journal of Affective Disorders'.
Según el informe, desarrollado por diversos centros hospitalarios españoles, a pesar de que el 90 por ciento de estos pacientes había acudido a su médico de Atención Primaria al menos una vez en los últimos tres meses, en más del 60 por ciento de los casos su doctor no asoció este dolor con la ansiedad y la depresión.
"Los síntomas dolorosos pueden enmascarar el diagnóstico de depresión, sobre todo en el ámbito de la Atención Primaria", advierte el doctor Luis Caballero, del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, y uno de los autores del estudio.
A su juicio, "el paciente acude a su médico de cabecera por dolores y quejas somáticas asociadas o formando parte de un cuadro depresivo y, generalmente, sólo recibe un tratamiento analgésico que resulta ineficaz".
El estudio, primero de estas características que se realiza en España y en el que han participado más de 80 médicos de Atención Primaria, analizó un total de 7.152 pacientes que acuden a Atención Primaria por cualquier motivo, de los cuales más del 13 por ciento (981) presentaba ansiedad generalizada, lo que confirma a este trastorno como la segunda enfermedad mental más frecuente en Atención Primaria. Asimismo, más de la mitad de estos pacientes (559) presentaba un trastorno depresivo mayor junto con el trastorno de ansiedad.
"El dolor y otros síntomas somáticos funcionales son muy frecuentes, tanto en la depresión mayor, como en el trastorno de ansiedad generalizada. Diversos estudios disponibles muestran que cuando coinciden ambos diagnósticos en un paciente la frecuencia de estos síntomas supera el 90 por ciento de los casos", señaló el doctor Caballero.
Además, "los síntomas dolorosos, incluso bien identificados como formando parte del síndrome depresivo, limitan la recuperación de un episodio depresivo y son responsables de que, en muchos casos, el tratamiento no consiga la remisión completa de la depresión, objetivo obvio del tratamiento antidepresivo". Por este motivo, "el resultado óptimo del tratamiento de un episodio depresivo es la remisión completa y precoz también de estos síntomas", afirma.
Los resultados del estudio demuestran que los síntomas somáticos dolorosos en pacientes con ansiedad generalizada se relacionan de manera directa sobre su funcionalidad, productividad y calidad de vida. De hecho, los síntomas dolorosos de estas patologías se asocian a una reducción en la productividad laboral de los pacientes en 1,5 días por semana.
La presencia de síntomas somáticos dolorosos se asoció a un significativo empeoramiento de la funcionalidad global del paciente, que incluía los niveles laboral, social y familiar. Asimismo, esto síntomas dolorosos se asociaron de manera directa a un empeoramiento de la calidad de vida de estos pacientes.
21/9/10
Padres poco comunicados con sus hijos
Hace poco me detuve a felicitar a una joven madre que llevaba a su hijo en cochecito. La mujer había estado hablando a su hija que apenas hablaba, a lo largo de toda la cuadra y le señalaba las cosas que veían, le hacía preguntas, como "¿qué color son esas flores?", y le contaba lo que iban a hacer cuando llegaran al parque.
No es habitual que esto suceda en mi barrio, le dije. Muy a menudo, las madres y niñeras que veo están con sus celulares, las BlackBerry y los iPod, y no con los niños. No existían tales distracciones cuando mi esposo y yo pasábamos el tiempo con nuestros bebes, niños pequeños y preescolares. Al igual que esa joven madre, les hablábamos. Les leíamos y cantábamos con ellos. Y mucho antes de que hablaran, imitábamos sus sonidos y les hacíamos saber que los escuchábamos y les respondíamos.
No soy la única alarmada por la moderna conducta de los padres. Randi Jacoby, especialista en habla y lenguaje de Nueva York, recientemente me dijo en un mensaje por correo electrónico: "Los padres han dejado de comunicarse con los niños pequeños, lo que hace que se pierda también el contacto visual, la expresión facial y, sobre todo, el feedback [retroalimentación], que es esencial para el desarrollo temprano de la comunicación.
Los niños pequeños requieren tiempo y un feedback individual mientras luchan por formular palabras para elaborar su lenguaje y sus habilidades cognitivas. Las destrezas básicas no se están enseñando con el ejemplo, y la sociedad cae presa de la respuesta rápida a la que la generación de la computadora se ha acostumbrado.
Sería necesario recordar a los padres la importancia de su modelo comunicativo".
Por supuesto, no todos los padres están habitualmente desconectados de sus niños pequeños. Dos de mis amigas que tienen alrededor de 30 años y que tienen niños pequeños, les hablan y conversan con ellos continuamente. El consejo de Jacoby a los padres: "Recompense los intentos de comunicación de su pequeño prestando mayor atención a lo que diga. Esté listo para dejar su celular y mire al niño directamente a los ojos cuando comparte sus pensamientos con usted". La comunicación comienza en cuanto el niño nace.
La manera en que se toca, sostiene y mira al bebe y cómo se le habla lo ayuda a aprender su lenguaje, y las diferentes maneras en que llora ayuda a los padres a aprender su lenguaje: "estoy mojado", "tengo hambre", estoy cansado", "me duele", "estoy abrumado", y así sucesivamente. "Hable con su bebe siempre que tenga la oportunidad", aconseja a los padres la Asociación Médica Norteamericana.
"Aunque no entienda lo que se le dice, su voz calma y tranquilizadora es lo que necesita para sentirse seguro. Siempre responda al llanto de su recién nacido, no se lo malcría por prestarle demasiada atención." La Asociación Norteamericana del Habla, Lenguaje y Oído alienta a los padres para que redoblen sus esfuerzos de comunicación mirando al bebe e imitando sus vocalizaciones, risa y expresiones faciales.
"Háblele cuando hace esto", sugiere la asociación. "Cuéntele adónde van a ir, lo que van a hacer cuando lleguen ahí, y a quién y qué van a ver." Uno podría decir cosas, como: "Ahora te vamos a poner las medias", "vamos a ir en el auto a ver a la abuela" o, "cuando lleguemos a la plaza, te voy a hamacar". Y nunca es demasiado temprano para presentarles los libros. Recuerdo a mi sobrina, que, a los 3 meses, se embelesaba cuando su madre le "leía" un libro de dibujos y le señalaba objetos, le comentaba sobre los colores y lo que hacían los diferentes personajes. Es lo mismo con los niños pequeños. Consejo de los expertos en habla: "Háblele mientras hace algo y va a algún lugar.
Cuando lo lleva en cochecito, por ejemplo, señálele los objetos familiares y diga sus nombres. Use un lenguaje simple, pero con estructura gramatical. Amplíe con otras palabras. Por ejemplo, si el niño dice "auto" respóndale: "Sí, ese es un auto grande y rojo".
No hablan, pero comprenden
Recuerde que los niños que aún no hablan comprenden mucho más de lo que dicen. Uno de mis nietos tardó en comenzar a hablar. Cuando quería algo para tomar o comer, iba a la heladera o a la alacena y señalaba lo que quería. Nuestra tarea era preguntarle:
"¿Querés agua o jugo?, ¿cereal o pasas de uva? Y esperábamos la respuesta. Cuando comprendíamos, reforzábamos el mensaje verbal y decíamos: "¡Ah!, Lo que querés es cereal". Evite palabras de bebe y la forma de hablar de ellos porque el niño que está aprendiendo a hablar se puede confundir.
Enseñe a sus hijos las palabras y nombres correctos para las personas, cosas y partes del cuerpo, incluso "pecho", "pene" y "vagina". Si su niño utiliza una palabra infantil ("pa-pa", por ejemplo) se puede repetir, pero use también la correcta y diga "comida". Hagan juegos con las palabras, como "Itsy-Bitsy araña", y aliente a su hijo a realizar los gestos que acompañan y quizá también a decir algunas de las palabras.
Cuente los escalones cuando sube una escalera. "Las habilidades matemáticas de mis nietos mellizos florecieron mucho antes de que pudieran hablar en oraciones porque viven en un tercer piso. A cualquier edad que su hijo comience a hablar, hágale saber que está interesada en lo que está diciendo, al repetir y ampliar lo que dice y al pedirle que repita lo que dijo si no lo entendió. Haga preguntas que requieran de una elección, como "¿querés leche o jugo?" o ¿querés caminar o ir en cochecito?
Ayude a ampliar el vocabulario de su hijo al hablarle de lo que se puede hacer con varios objetos y explicándole por qué un determinado alimento ayuda a tener un cuerpo sano. Cante canciones, recite rimas infantiles y aliente a su hijo a completarlas con algunas palabras. Cuando lean un libro juntos, lo que debería ser una actividad cotidiana, pídale que nombre o describa los objetos o que hable sobre lo que hacen los personajes.
Evite la frustración verbal. Cuando sus hijos traten de hablarle, présteles toda la atención posible. Y antes de hablarles a ellos, asegúrese de que estén atentos.
Miedo a la risa ajena
Una de las causas de esta fobia es haber sido ridiculizado de forma repetida durante la infancia o la adolescencia.
Reír mejora la salud. En algunos casos, sin embargo, puede suceder todo lo contrario. Un 2% de la población sufre gelotofobia o miedo a que se rían de ellos.
Algunos de los síntomas son: sudoración, inseguridad, timidez, tristeza, mareo, temblores, preocupación excesiva, e incluso, aislamiento social o depresión. Gelotofobia proviene del griego "gelos" (risa) y "fobos" (miedo).
Se sabe poco de este nuevo concepto, que se refiere al miedo a la risa ajena. Se la considera una fobia extraña. Es difícil encontrar literatura acerca del tema, ya que los estudios se iniciaron en 2008. Esta fobia se nombró por primera vez en España, en el Simposio sobre "Humor y Risa: Teoría, Investigación y Aplicaciones", en la IX Escuela Internacional de Verano celebrada en la Universidad de Granada el año pasado.
El problema de las personas afectadas de gelotofobia empieza cuando oyen a alguien reír. Asocian esta reacción con hacer el ridículo y la consideran un ataque. Esta sensación afecta al 2% de la población, sobre todo, personas jóvenes. Los principales efectos son: miedo social, inseguridad, timidez, tristeza y vergüenza. Incluso son posibles síntomas psicosomáticos como rubor, mareo, temblores, problemas del habla o pérdida del conocimiento.
Eludir situaciones vergonzosas Las personas susceptibles llegan a sufrir ansiedad, por lo que evitan determinadas situaciones y su vida social se puede ver perjudicada. Un estudio publicado recientemente en la revista "Humor" se planteó encontrar un modo válido de evaluar el miedo a la risa ajena en diferentes culturas. La investigación, respaldada por profesionales de 73 países coordinados por la Universidad de Zurich (Suiza), dio con una solución.
El afectado evita determinadas situaciones que alteran su vida social
Los autores del estudio proporcionaron a 93 científicos un cuestionario (traducido a 42 idiomas) para conseguir una muestra de 22.610 personas. Con esta consulta se averiguó quiénes sufrían gelotofobia y la magnitud de las diferencias culturales, claves en cualquier tratamiento psicológico.
El análisis se centra ahora en descubrir el modo de evitar este miedo, que clasifica a las personas en dos grupos: quienes ocultan a los demás la falta de confianza en uno mismo o creen que son graciosos de manera involuntaria (reacciones de inseguridad) y quienes evitan situaciones que provocaron con anterioridad que se rieran de ellos.
Aunque este fenómeno se repite en todas las culturas, el estudio destaca ciertas diferencias. Los habitantes de Camboya y Turkmenistán experimentan, en su mayoría, reacciones de inseguridad. Por otro lado, en Irak, Egipto y Jordania se evitan situaciones en las que se sintió risa ajena. En España se tiende hacia el polo de la inseguridad, Finlandia es el país donde menos personas sufren esta fobia y el 80% de los encuestados en Tailandia confirmaron alguno de los síntomas.
Complejo de inferioridad
La gelotofobia se considera un fenómeno específico de la vergüenza, que se experimenta en fases tempranas (prelingüística) de la socialización. Como causa general del miedo a la risa ajena se consideran repetidas vivencias traumáticas, en referencia a la sensación de "haber hecho el ridículo" o "haber sido ridiculizado" durante la infancia o la adolescencia. Para quien las padece, son habituales durante el proceso de la formación de identidad.
Por este motivo, y porque la fobia se debe sobre todo a momentos vividos durante la infancia, es importante que los progenitores se fijen en algunos comportamientos. En el caso de los errores infantiles, estos no deben castigarse, por norma, a través de una humillación. Privarles de atención, cariño o burlarse de ellos de modo sarcástico puede llevar a sentimientos de vergüenza e inferioridad. El sarcasmo es un medio poderoso para castigar o controlar el comportamiento, pero algunos menores que son objeto de mofa o ridículo de forma constante desarrollan un comportamiento defensivo y tímido.
Una familia demasiado cerrada también puede dificultar la socialización de los hijos con grupos de amigos. La integración en estos grupos no se hace de forma natural y libre, por lo que se generarán situaciones difíciles en el proceso de adaptación. Estas dificultades se reflejan con momentos de estrés que se manifiestan en forma de torpeza, tensión y comportamiento ridículo.OBJETO DE LA RISA
Una de las principales formas de cohesión en grupos de jóvenes es la risa. En esta edad, "lo diferente" da miedo, ya sea por ignorancia o por desconocimiento. El adolescente considerado "raro" es quien no sigue las normas del grupo, las características de unión. Los motivos son casi siempre los mismos, como las diferentes preferencias de música o vestir de un modo diferente al resto. Estos contrastes provocan la impresión de ridiculez en los miembros del grupo que conocen y siguen estas normas. La agradable sensación de satisfacción que provoca la pertenencia a la mayoría se exterioriza mediante la risa de quien no sigue las normas. En situaciones extremas, cuando estas actitudes tienden a ser agresivas, intencionadas y repetitivas, culminan en el acoso escolar (bullying). La intimidación hará sentir a la víctima dolor, angustia, miedo o consecuencias devastadoras, como quitarse la vida.Casi el 80% de las personas con depresión y ansiedad siente algún dolor físico
El 78 por ciento en pacientes que presentan ansiedad y depresión sienten algún dolor físico, cifra que se reduce hasta el 59 por ciento de los pacientes que solo sufren ansiedad, según un estudio recientemente publicado en el 'Journal of Affective Disorders'.
Según el informe, desarrollado por diversos centros hospitalarios españoles, a pesar de que el 90 por ciento de estos pacientes había acudido a su médico de Atención Primaria al menos una vez en los últimos tres meses, en más del 60 por ciento de los casos su doctor no asoció este dolor con la ansiedad y la depresión.
"Los síntomas dolorosos pueden enmascarar el diagnóstico de depresión, sobre todo en el ámbito de la Atención Primaria", advierte el doctor Luis Caballero, del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, y uno de los autores del estudio.
A su juicio, "el paciente acude a su médico de cabecera por dolores y quejas somáticas asociadas o formando parte de un cuadro depresivo y, generalmente, sólo recibe un tratamiento analgésico que resulta ineficaz".
El estudio, primero de estas características que se realiza en España y en el que han participado más de 80 médicos de Atención Primaria, analizó un total de 7.152 pacientes que acuden a Atención Primaria por cualquier motivo, de los cuales más del 13 por ciento (981) presentaba ansiedad generalizada, lo que confirma a este trastorno como la segunda enfermedad mental más frecuente en Atención Primaria.
Asimismo, más de la mitad de estos pacientes (559) presentaba un trastorno depresivo mayor junto con el trastorno de ansiedad.
"El dolor y otros síntomas somáticos funcionales son muy frecuentes, tanto en la depresión mayor, como en el trastorno de ansiedad generalizada.
Diversos estudios disponibles muestran que cuando coinciden ambos diagnósticos en un paciente la frecuencia de estos síntomas supera el 90 por ciento de los casos", señaló el doctor Caballero. Además, "los síntomas dolorosos, incluso bien identificados como formando parte del síndrome depresivo, limitan la recuperación de un episodio depresivo y son responsables de que, en muchos casos, el tratamiento no consiga la remisión completa de la depresión, objetivo obvio del tratamiento antidepresivo".
Por este motivo, "el resultado óptimo del tratamiento de un episodio depresivo es la remisión completa y precoz también de estos síntomas", afirma. Los resultados del estudio demuestran que los síntomas somáticos dolorosos en pacientes con ansiedad generalizada se relacionan de manera directa sobre su funcionalidad, productividad y calidad de vida.
De hecho, los síntomas dolorosos de estas patologías se asocian a una reducción en la productividad laboral de los pacientes en 1,5 días por semana. La presencia de síntomas somáticos dolorosos se asoció a un significativo empeoramiento de la funcionalidad global del paciente, que incluía los niveles laboral, social y familiar.
Asimismo, esto síntomas dolorosos se asociaron de manera directa a un empeoramiento de la calidad de vida de estos pacientes.
Inicio PRIMAVERA
17/8/10
18/5/10
Depresion
15/9/09
La Depresión puede afectar la supervivencia al cáncer
13/9/09
La contaminación atmosférica afecta al desarrollo infantil
Un reciente estudio relaciona la contaminación ambiental del estado de Nueva Jersey (EE.UU.) con un menor desarrollo fetal. Los datos se han obtenido gracias a las lecturas diarias del índice de contaminación del aire, desde 1999 hasta 2003, junto con los resultados de un análisis realizado a unos 336.000 bebés que nacieron en el mismo periodo. Los hogares de las madres embarazadas se encontraban a pocos kilómetros del lugar donde se analizó la calidad del aire.
Investigadores de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (EE.UU.) han hallado relación entre el desarrollo del feto y el grado de polución atmosférica al que estaban expuestas las madres durante la gestación. Los científicos, pertenecientes al departamento de epidemiología de la Facultad de Salud Pública, observaron que el riesgo de que un bebé naciera con bajo peso aumentaba de forma significativa a medida que se incrementaba la exposición a diversos contaminantes atmosféricos. Los más destacados fueron las partículas en suspensión (de 4 microgramos) y los óxidos de nitrógeno. David Rich, coordinador del estudio publicado en la revista "Journal of Epidemiology and Community Health", señaló que en investigaciones anteriores ya se había desvelado cómo la contaminación atmosférica podría alterar la actividad celular y reducir la cantidad de oxígeno y de nutrientes que debería recibir el feto. La contaminación no es sólo un problema durante el embarazo, sino que también influye en el desarrollo del bebé durante sus primeros años de vida. Además de estar expuesto a la polución ambiental, cualquier individuo, en su propio hogar, genera residuos y toxinas que pueden afectar a la salud de todos los habitantes de la casa. Desarrollo cerebral
El modo en el que la contaminación de los hogares actúa sobre el desarrollo cerebral infantil es otro tema de estudio. Atrae el interés de científicos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona y del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) del Hospital del Mar. Después de analizar la calidad del aire del hogar en el que residían 482 niños en Menorca, todos ellos fueron sometidos al test McCarthy para evaluar sus habilidades infantiles a los cuatro años de edad. En la revista "American Journal of Epidemiology", se desvela que, con independencia de otros factores, la contaminación del hogar está relacionada con el desarrollo neuropsicológico de los niños. El motivo principal se encuentra, aseguran los investigadores, en el dióxido de nitrógeno, un gas tóxico para el organismo que se produce en la combustión del gas natural, entre otros. Parece ser que, en altas concentraciones, favorece la aparición de trastornos de comportamiento en los niños. Los efectos negativos fueron más visibles en personas con una variante del gen GSTP1, que codifica para la mayoría de enzimas antioxidantes encargadas de combatir el estrés oxidativo del organismo.Depósito de contaminantes
En el cuerpo se almacenan numerosas sustancias tóxicas para los humanos. Un estudio de IMIM certifica que, en su mayoría, son residuos industriales y pesticidas para la agricultura, que llegan a través de la cadena alimentaria. Los investigadores analizaron la sangre de 919 individuos que participaron en una encuesta de salud en 2002. El objetivo era hallar las concentraciones en sangre de los tóxicos estudiados. Según explica Miquel Porta, investigador del IMIM y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), "los resultados revelan que ningún catalán está libre de algunos de los 19 compuestos analizados. En todos los casos se detectaron, al menos, tres toxinas. Los análisis ponen de manifiesto que un 88% de la población tiene en el organismo restos de residuos de DDT, un insecticida ya prohibido. Su principal producto de degradación, el DDE, se encuentra en toda la población estudiada. En más del 96% de la población se encontraron también plaguicidas prohibidos, como el Hexacloro-benceno (HCB) y el Hexacloro ciclohexano (BHCH), además de aislante eléctrico cuya comercialización tampoco está permitida, el Pentacloro bifenil (PCB), que se halló en más del 85%. Con todo, los investigadores señalan que un 62% de la población catalana tiene, al menos, 10 de las 19 sustancias tóxicas analizadas. "La mayoría en concentraciones bajas", aclara PortaLAS MUJERES, MÁS AFECTADAS
El estudio sobre sustancias tóxicas del IMIM demuestra que los niveles más altos de toxicidad se encuentran en las personas obesas o con sobrepeso y de mayor edad. Puesto que la principal vía de entrada de sustancias tóxicas en el organismo es la grasa animal, quienes más incluyen este alimento en su dieta habitual, revelan una mayor concentración de tóxicos. Las mujeres son quienes tienen también mayores niveles de toxicidad, aunque se desconoce con exactitud el motivo. Una de las razones esgrimidas por los investigadores es su relación con la obesidad, más frecuente en el sexo femenino. Miquel Porta señala que los tóxicos se han detectado en todas las culturas y clases sociales, ya que los alimentos se distribuyen de forma global y es difícil eliminar los tóxicos del entorno. Un ejemplo es el DDT, prohibido desde 1977, pero que 30 años después todavía persiste en más del 80% de la población.La psicoterapia puede aliviar la depresión posquirúrgica
Un estudio encuentra que dos técnicas fueron eficaces en los pacientes tras procedimientos de bypass cardiaco.
Dos tratamientos no farmacológicos, la terapia cognitivo conductual y la gestión de apoyo al estrés, parecen más eficaces que la atención usual para el tratamiento de la depresión en pacientes que se han sometido a una cirugía de injerto de derivación de la arteria coronaria (CABG, por su sigla en inglés), encuentra un estudio reciente.
Alrededor del 20 por ciento de los pacientes de bypass o derivación sufren de depresión mayor, y otro 20 por ciento experimentan formas más leves de depresión, según la información de respaldo de un estudio de Kenneth E. Freedland, de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en St. Louis y colegas.
El estudio incluyó a 123 pacientes de depresión mayor o menor al año tras un bypass. Se les asignó aleatoriamente a atención usual (40 pacientes) según lo determinaba un médico, doce semanas de terapia cognitivo conductual (41 pacientes), o doce semanas de gestión de apoyo al estrés (42 pacientes).
En la terapia cognitivo conductual, un psicólogo o trabajador social ayudaba a los pacientes a identificar los problemas y desarrollar técnicas cognitivas para vencerlos. En la gestión de apoyo al estrés, se aconsejaba a los pacientes sobre cómo mejorar su capacidad para afrontar eventos vitales estresantes.
Todos los pacientes fueron evaluados al inicio del estudio, y nuevamente a los tres, seis y nueve meses. Tras tres meses, se observó una remisión de la depresión en el 71 por ciento de los pacientes del grupo de terapia cognitivo conductual, el 57 por ciento de los pacientes del grupo de gestión de apoyo al estrés, y el 33 por ciento del grupo de atención usual.
Tras nueve meses, los índices fueron de 73 por ciento en el grupo de terapia cognitivo conductual, 57 por ciento en el grupo de gestión de apoyo al estrés, y 35 por ciento en el grupo de atención usual.
"La terapia cognitivo conductual también fue superior a la atención usual en la mayoría de resultados psicológicos secundarios, que incluían ansiedad, desesperanza, estrés percibido y el componente mental (pero no físico) de la calidad de vida relacionada con la salud. En la mayoría de estas medidas, en las tres evaluaciones de seguimiento se encontraron diferencias entre la terapia cognitivo conductual y la atención usual. La gestión de apoyo al estrés fue superior a la atención usual sólo en algunas de estas medidas", escribieron Freedland y colegas.
"En conclusión, este ensayo aleatorio y controlado mostró que la terapia cognitivo conductual era un tratamiento eficaz para la depresión en pacientes con un historial reciente de cirugía de bypass coronario", apuntaron los investigadores. "La gestión de apoyo al estrés también fue superior que la atención usual para la depresión en estos pacientes, pero tuvo efectos más pequeños y menos duraderos que la terapia cognitivo conductual".
El estudio aparece en la edición de abril de la revista Archives of General Psychiatry.
Los efectos de la televisión en los niños.
El auge de la televisión ha producido un gran cambio en la vida de los niños. Hoy por hoy podemos notar claramente, como los hábitos cotidianos han cambiado. Los chicos permanecen horas en frente al televisor, privándose de realizar otras actividades de mayor creatividad.
El excesivo uso del televisor por parte de los niños, afecta principalmente las habilidades creativas del mismo, disminuyendo la capacidad de imaginar y de participar activamente de todo lo que ocurre a su alrededor. Se produce una sustitución por la imagen visual, la que no requiere en absoluto de ningún acto de elaboración simbólica por parte del niño. Por el contrario la inmediatez de la imagen icónica, convierte al pequeño en un mero espectador pasivo. Obtenemos de esta manera niños con falta de iniciativa, haraganes, con dificultades a la hora de desarrollar su aprendizaje, complicaciones en la lecto- escritura, escaso tiempo para el juego, tendencia al aislamiento, y demás. Asimismo está comprobado que la actividad de ver excesiva televisión genera pasividad, silencio y e inmovilidad en el pequeño. Situación que puede prolongarse si se la deja durante horas, llenando gran parte de la vida del niño y de su tiempo libre.
Es sabido que el ser humano, aprende a través de los cinco sentidos. La televisión sólo estimula dos de ellos: la vista y el oído, no ofreciéndole la estimulación completa que el niño necesita para su desarrollo motriz e intelectual. Es así que con el abuso de esta actividad el niño va menguando su potencial para crear y descubrir, hasta llegar al punto de no saber que hacer con el tiempo libre. Apelando siempre al mismo hábito porque no se les ha ocurrido nada, pues su capacidad de pensar y crear se encuentra totalmente atrofiada.
Se genera entonces una relación de dependencia con el televisor que no posibilita en absoluto el desarrollo mental ni social del niño, por el contrario produce una enajenación del mismo hacia un vínculo totalmente virtual o ficticio.
Estudios realizados indican que un niño en edad preescolar pasa la tercera parte e las horas en las que está despierto viendo la televisión. A veces resultan tan prolongados los tiempos en que los niños permanecen frente al televisor que se producen retrasos en los horarios básicos del sueño, produciendo falta de descanso, dejando como saldo niños irritables, cansados, con descenso del rendimiento escolar, y cuando no despliegan ansiedad, nerviosismo, pesadillas y terrores nocturnos en los chicos, si ellos se acostumbran a ver imágenes muy sanguinarias, o de excesiva violencia.
Muchas veces los propios padres son quienes estimulan y facilitan a sus hijos tal actividad, puesto que la misma asegura aunque sea momentáneamente cierto estado de tranquilidad. Pero paradojalmente son los propios padres quienes se quejan de los efectos producidos por la exposición de sus hijos frente al televisor.
De esta manera se constata una disminución de los espacios familiares compartidos, un ejemplo muy común en estos tiempos es el de la cena frente al televisor. Ya no queda espacio para el diálogo, ni para la comunicación, mucho menos para compartir actividades tan primarias y esenciales como lo son los hábitos alimenticios.
Lamentablemente cada vez son más los niños comprometidos con esta situación, asimismo cada año se venden más televisores, con líneas más modernas como ser los famosos “plasma o flat”, “pantalla plana” y vienen de diversas dimensiones. No es sorprendente encontrar en alguna casa pantallas tan grandes como se ven en los cines.
La televisión se convierte entonces en un elemento indispensable de consumo.
Podrán faltar artículos de primera necesidad, pero nunca el televisor. Éste es también un mensaje que nuestra cultura actual de consumo nos trasmite, y a la que habría que cuestionar.
